Acabar con el fraude: un objetivo del tacógrafo digital

Una de las razones por las que se impuso el tacógrafo digital es lograr un control más esctricto contra el fraude que tantos daños provoca en forma de accidentes y perjuicio en la imagen del sector del transporte por carretera. El sistema de cifrado electrónico utilizado en el tacógrafo digital complica en gran medida una posible manipulación de sus datos. También limita las posibles trampas el hecho de que los datos del tacógrafo de todos los vehículos de una empresa puedan ser cotejados de forma instantánea con los de las tarjetas del personal que los haya conducido.

El nuevo sistema complica, principalmente, la modificación de los datos ya almacenados. Cualquier cambio debe ser reflejado en un código de redundancia que sólo puede ser generado con una clave privada teóricamente indescifrable. También desaparece la posibilidad de ocultar infracciones de conducción y descanso cuando se conducen varios vehículos, ya que todas las actividades quedan almacenadas en los datos de la tarjeta, que podrían ser requeridos en cualquier momento.

Sin embargo, todo sistema tiene su punto débil. En este caso es el de adquisición de la velocidad, que se basa en una señal de impulsos enviada por la mecánica del vehículo. Ya a principios de 2007 varios diarios se hicieron eco del hallazgo, por parte de los cuerpos de seguridad, de tacógrafos digitales manipulados a finales de 2006, en algunos casos con trágicas consecuencias.

Según las informaciones aparecidas, el trucaje consistía en interceptar la señal de impulsos y enviarla modificada al tacógrafo, de manera que se reducía la velocidad reflejada. Dado que la señal no se suprimía totalmente y que no se alteraba nada en el interior del aparato, la trampa era prácticamente indetectable en los calibrados y controles rutinarios.

Estos casos aislados llaman mucho la atención, y más tras las expectativas que despertó la llegada del tacógrafo digital, pero no son nada si pensamos en la información publicada por El Periódico en 2004, que afirmaba que los Mossos descubrían un caso de manipulación del tacógrafo analógico cada día.

Por tanto se puede considerar, como hizo el 89% de los usuarios de esta web, que el tacógrafo digital ha ayudado a reducir el fraude. La pregunta podría ser si esta tendencia se mantendrá en el futuro y si las complicaciones que supone el uso del tacógrafo compensan sus ventajas.

Ante la segunda cuestión esta web quiere dar razones para decantarse por el 'sí', informando de modos en los que aprovechar al máximo los datos leídos del tacógrafo para facilitar tareas adicionales.